Mascotas con pinta
Lunes, 22 de Junio de 2009
Estrena el 1º de julio en Animal Planet



Por Mario Miani.

Como todos los años pensamos que llegaron demasiado pronto y hablamos de los mismos temas (cémo aumentaron los precios, qué vamos a comer y qué vamos a hacer con nuestros perros ! )
Anualmente los últimos días de diciembre y primeros de enero, nuestros canes se ven más expuestos a sufrir algunos incidentes, tres clásicos de las fiestas  ingestión de cuerpos extraños, intoxicaciones alimenticias y accidentes por temor a los ruidos fuertes (fuegos artificiales).
Tomar pequeñas precauciones puede evitar que sus festejos se vean opacados por la pérdida o el sufrimiento de sus compañeros.
La ingestión de cuerpos extraños, robados por el animal en un descuido u ofrecidos voluntariamente (huesos de pollo, cordero, juguetes, etc.) al igual que las intoxicaciones alimenticias (salsas, grasas, condimentos, chocolates, dulces, etc. ) pueden evitarse asegurando los depósitos de residuos (recipientes de basura con tapa y alejados del piso), manteniendo los alimentos festivos lejos del alcance de sus mascotas (no dejarlos en mesillas “ratonas†y colocarlos en el centro de las mesas altas ) y obviamente pidiendo la colaboración de grandes y chicos, explicándoles que estas conductas descuidadas, aunque parezcan simpaticas, hacia ellas, pueden ocasionar desde malestares gastrointestinales a intervenciones quirúrgicas o poner en riesgo su vida si padecen enfermedades anteriores.  Â
El temor a los ruidos fuertes (fuegos artificiales, disparos, explosiones, tormentas) es una de las causas de conductas destructoras (arañado, mordida, rascado de muebles y paredes) y autotraumatismos (al correr, lanzarse por ventanas, golpearse contra objetos, etc.) que observamos frecuentemente en los perros, su extraordinaria capacidad auditiva (que les permite escuchar sonidos imposibles de detectar al oído humano) sumada a la falta de entrenamiento y exposición a los mismos en sus primeras semanas vida (3 a 12 semanas, período sensible) podría colaborar en la expresión de esta fobia (temor enfermizo).
El pánico que experimentan los lleva a buscar refugio desesperadamente dentro del hogar lanzándose al exterior, lo que motiva extravíos, accidentes, heridas o traumatismos.
¿Como podemos prevenirlo?
Es aconsejable desde cachorros, la compañía del dueño, que les transmita confianza, no lo sobreproteja ni se muestre exaltado por los ruidos, evitando fomentar su ansiedad. Premiarlo si se comporta serenamente, con caricias, palabras de aprobación o algún snack. Si ya son animales jóvenes, adultos o ancianos temerosos, una habitación, sin objetos que puedan romperse con puertas y ventanas cerradas, puede ser un buen lugar para contenerlos. Para disminuir el impacto sonoro podemos colocarles tapones de algodón con vaselina en sus oídos (recuerde sacárselos) y encender artefactos que produzcan un rumor conocido para el animal (televisión, radio, ventilador).
Las drogas con efectos psicoactivos que pueden tranquilizarlos y disminuir su excitación en esos casos, deben ser supervisadas por el médico veterinario de acuerdo a cada paciente en particular y duración del tratamiento, ya que existen algunas no recomendadas en caninos geriátricos o contraindicadas en patologías especificas.Â
Lo ideal es acompañar el tratamiento médico con una terapia de comportamiento destinada a producir su desensibilización y posterior contracondicionamiento a ese estímulo (ruido).
Algunos ancianos a medida que se reduce su capacidad auditiva se verán menos afectados.Â
Disfrutémoslos responsablemente. ¡Hasta la próxima! ¡Felices Fiestas!

( Hágase un regalo diferente, un compañero incondicional, regálese un perro abandonado )
